Sin cookies de rastreo, sin anuncios, y sin compartir nada con nadie. Esto es todo lo que hay.
Esta app no usa cookies de rastreo, no tiene anuncios y no comparte nada con nadie. Tu nombre, tus lecturas y tu diario se guardan en tu propio teléfono. Si algún día creas un código para no perder tu progreso, se guarda también en el servidor de la app — y solo con ese código se puede recuperar. Se cuenta cuánta gente entra, de qué enlace llega y qué se usa por dentro: cuántas lecturas, cuántos avisos, cuánta gente vuelve. Son números sueltos, sin nada que te identifique: nosotros no guardamos tu IP, ni un identificador de tu teléfono, ni una cookie. Por eso esta app no te pide permiso para cookies: no hay ninguna que pedir. Solo hay una excepción, y es cuando escribes en el muro: para que nadie pueda inundarlo se guarda una huella corta de tu dispositivo, imposible de deshacer. Y lo que conviene saber, aunque no esté en nuestras manos: la web la sirve una empresa de alojamiento, y su servidor ve tu conexión como la ve cualquier página que visites.
Tu nombre, tus lecturas, tu diario, los astros que guardas, la lectura de tu mano, tu ciclo si lo apuntas y los ajustes. Todo eso vive en el almacenamiento de tu navegador. Si borras los datos del sitio, desaparece — también para nosotros, porque nunca lo tuvimos.
Para leerte la mano la app te pide la cámara. Mientras la tienes abierta, la imagen se mira aquí dentro varias veces por segundo para saber si ya estás bien colocado — nada de eso se graba ni se envía: se mira y se tira, fotograma a fotograma.
La foto que se dispara tampoco se sube. Se analiza en el mismo teléfono, en el mismo lienzo donde se dibuja, y se descarta al salir de la pantalla. No hay subida, no hay servidor y no hay modelo que descargar.
Y la cámara se apaga al salir, salgas por donde salgas: el botón de atrás, la tecla de escape, o irte a otra pantalla a mitad. Si te arrepientes mientras el navegador te está pidiendo el permiso, tampoco queda encendida.
La app te pide la ubicación en dos momentos: para ordenar por cercanía los lugares oscuros a los que se puede ir, y para calcular el cielo donde estás — a qué hora se pone el Sol, dónde sale la Luna, qué se ve esta noche. Sin ella la app funciona igual, solo que enseña las cosas sin ordenar por distancia.
Esas coordenadas se guardan en tu teléfono y no salen de él. No viajan a ningún servidor, ni al nuestro ni al de nadie: los cálculos del cielo se hacen en el propio navegador. Se borran solas al mes —porque la gente se muda y viaja— y puedes quitarlas antes desde los ajustes del navegador, en los permisos de este sitio.
Cuánta gente entra, de qué enlace llega y qué se usa por dentro. Son números sueltos: «hoy 40 personas abrieron el calendario». No se guarda tu dirección IP, ni un identificador de tu teléfono, ni una cookie. Por eso esta web no te pide permiso para cookies — no hay ninguna que pedir.
Si creas un código para no perder tu progreso, tus datos se copian al servidor asociados a ese código. Solo con él se pueden recuperar, y solo tú lo tienes.
Si escribes en el muro, se guarda una huella corta de tu dispositivo — imposible de deshacer — para que nadie pueda inundarlo. Tu IP no se guarda en ningún momento.
Si pides que te avisemos de un eclipse, se guarda tu correo y nada más. Se usa para eso y para nada más, no se cede a nadie, y cada aviso lleva su enlace para darse de baja.
El pago lo procesa Stripe y los datos de tu tarjeta no pasan por aquí en ningún momento: van directos a ellos. Nosotros recibimos si el pago salió bien y nada más.
Para ejercer tus derechos —acceso, rectificación, supresión, portabilidad— escribe a hola@tarotdorado.app. Con la mayoría de los datos no hace falta: están en tu teléfono y los borras tú desde los ajustes de la app.
Actualizado el 2026-09-20.